Cómo cuidar el pecho en la lactancia

A lo largo del embarazo, en tu cuerpo se producen cambios sorprendentes que lo preparan para acoger a un bebé. Uno de los cambios tiene lugar en las mamas, que cambian y se desarrollan para poder alimentar al bebé que llega. A medida que va creciendo el pequeño ser que llevas dentro, notarás estos cambios en los pechos.

– Aumento del tejido mamario.

– Oscurecimiento de los pezones.

– Venas más visibles.

– Aparición de estrías.

– Hipersensibilidad.

Una vez que nace el bebé, cuidar al máximo las mamas y los pezones será igual de necesario para ti como para el pequeño. A continuación te explicamos cómo conseguirlo.

1. Asegúrate de que el bebé se agarra correctamente

Si estás dando el pecho, tu prioridad debe ser que el bebé se agarre correctamente y resulte cómodo tanto para ti como para él. Es muy habitual entre las madres primerizas no conseguir que el bebé se agarre bien. Para ayudarle a que se agarre, debes sujetarlo muy cerca y esperar hasta que abra mucho la boca para acercarlo a la mama. No intentes inclinarte hacia el bebé. El pezón debe estar dirigido hacia el paladar del pequeño. Si el pezón se dirige hacia el centro de la boca, es posible que el bebé no logre agarrarse como debe. Y si no abre la boca, puedes acariciarle el labio de arriba para ayudarlo.

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Si utilizas sacaleches, comprueba que está bien colocado.

El uso de un sacaleches no debería resultar doloroso ni molesto. De ser así, podría deberse a una colocación indebida o al uso de un embudo del tamaño equivocado. Al usar el tamaño correcto de embudo y acoplarlo debidamente al pecho, evitarás las fricciones y molestias y, además, facilitarás la extracción.

El tamaño del embudo puede variar a lo largo del periodo de lactancia y puede que incluso necesites un tamaño distinto para cada mama. La mayoría de los sacaleches caben en un sujetador de lactancia corriente, aunque debe quedar ajustado para que sujete el sacaleches sin que se mueva.

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2. Da el pecho o extrae leche con frecuencia

A medida que el bebé crece, cambia la necesidad de sus tomas de leche. Durante el primer mes, se suele extraer leche de 8 a 12 veces al día. Extraer leche con frecuencia, ya sea solo con la lactancia, con un sacaleches o con una combinación de los dos, asegura un flujo óptimo de leche y el pecho no sufre.

Mantener unos patrones de tomas regulares os conviene tanto al bebé como a ti. Así evitarás la obstrucción de los conductos, que puede provocar complicaciones como la congestión mamaria y la mastitis. Si notas hipersensibilidad, dolor o escozor en las mamas mientras das el pecho, podría deberse a una mastitis o a una congestión. En estos casos, debes ponerte en contacto con una matrona o con un profesional sanitario.

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